martes, 2 de marzo de 2021

Las estadísticas de daños y muertes por la vacuna Covid no cuadran

Artículo en RosemaryFrei.ca por Rosemary Frei.


Hay un gran misterio que hay que resolver.

Se trata de cuántas personas están enfermando y muriendo a causa de las vacunas Covid.

Hay informes de todo el mundo sobre un gran número de personas mayores que mueren justo en el momento en que se vacunan.

En ocasiones los informes de esas muertes incluso se filtran en los medios de comunicación masivos. Un ejemplo es este artículo de Bloomberg del 16 de enero de 2021. En él se cita a la Agencia Noruega del Medicamento, que atribuye más de una docena de muertes, quizá muchas más, entre personas de 75 años o más, a los efectos de la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech.

Y he oído de primera mano que mucha gente está enfermando después de la vacunación; sobre todo las personas mayores. También lo he oído de otras personas, incluso de profesionales de la salud.

Pero los funcionarios casi siempre proclaman rápidamente que las muertes no son causadas por las vacunas. Al contrario, nos dicen que las lesiones graves son estremadamente raras.

Por ejemplo, el 11 de febrero de 2021, el mássimo responsable de salud pública de Ontario, el Dr. David Williams, dijo que hasta ahora sólo se habían producido cuatro efectos adversos graves en más de 380.000 dosis de vacunas administradas.

Dos de los cuatro fueron reacciones alérgicas graves, informó. Uno fue una "lesión renal". El cuarto fue "un acontecimiento inusual. Y los detalles [de este acontecimiento] no están disponibles", dijo el Dr. Williams. No mencionó ninguna muerte.

Así que son cuatro acontecimientos adversos graves en 380.000 inyecciones, lo que equivale a aprossimadamente 1 de cada 100.000 o el 0,001%.

Eso no encaja con los datos que hay recogidos.

Hay al menos tres pistas que esplican por qué hay una dramática infradeclaración de enfermedades graves y muertes por la vacuna.

Una pista es que, desde hace años, los políticos y los burócratas de la salud pública han saturado las medios, el mundo académico y las istituciones sanitarias con el mensaje de que las vacunas son seguras y eficaces. Nos dicen sin parar que los efectos adversos graves son uno entre un millón.

Lo mismo ocurre con las vacunas Covid. Nos dicen que las vacunas de Moderna, Pfizer-BioNTech y otras, fueron probadas a fondo en "grandes ensayos clínicos" antes de utilizarlas en la población en general. Y que tuvieron que apresurarse a utilizarlas porque son fundamentales para salvar vidas en medio de la emergencia mundial del Covid.

La segunda pista aquí, en Ontario, es que la misma persona que está a cargo de llevar con urgencia las vacunas a los brazos de millones de personas, también encabeza la oficina que dirige las investigaciones de las muertes, incluidas las de personas que murieron a causa del Covid o que fallecieron poco después de recibir una vacuna Covid.

Esa persona es Dirk Huyer. Ya he escrito anteriormente sobre su importancia a la hora de impulsar la narrativa oficial de Covid y de llevar a toda prisa las vacunas Covid a los brazos de millones de personas de Ontario.

(El 11 de mayo y el 26 de mayo del 2020 documenté su papel en el cambio drástico de la forma en que se manejan las muertes en Ontario, lo que hace mucho más difícil determinar si una muerte atribuida a Covid la causó otra cosa; y el 20 de octubre del 2020, escribí sobre cómo Huyer ha subido el escalafón burocrático sirviendo a los poderosos en lugar de a la población).

Otros han escrito también sobre cómo la Oficina del Forense Jefe de Ontario ha funcionado escandalosamente mal bajo su mandato. Por ejemplo, los periodistas de investigación del National Post, el Toronto Star y el Hamilton Spectator, demostraron que Huyer y un colega probablemente cerraron una concurrida unidad de patología forense en el suroeste de Ontario como venganza por el hecho de que el personal de la unidad presentara quejas oficiales sobre el comportamiento intimidatorio de ambos, que incluía la interferencia en la toma de decisiones basadas en pruebas.

Y el informe anual del 2019 de la auditora general de Ontario, Bonnie Lysyk, dedica un capítulo a la Oficina del Jefe Correccional y al Servicio de Patología Forense de Ontario.

Entre los graves déficits que documentó se encuentran que:

"La Oficina pierde la oportunidad de hacer un uso más eficaz de sus datos de investigación de muertes para identificar acciones para mejorar la seguridad pública y reducir las muertes evitables."

Oficialmente, Dirk Huyer no tiene un papel directo en las investigaciones de muertes relacionadas con Covid. Stephanie Rea, portavoz de Huyer y de su oficina, respondió a una pregunta mía al respecto; me indicó en un correo electrónico que Huyer se apartó de tales investigaciones el pasado agosto:

"El jefe de los forenses de Ontario se ha retirado de cualquier trabajo que la Oficina del Jefe de los Forenses esté realizando en relación con COVID-19 para mantener la imparcialidad del sistema de investigación de muertes. El trabajo relacionado con el COVID-19 en la Oficina del Jefe de los Forenses es supervisado por dos Jefes de los Forenses Adjuntos".

Sin embargo, el Dr. Huyer no dice que se haya retirado de eso. Y parece indicar en una conferencia de prensa que estuvo involucrado en la investigación de una persona que murió tras recibir una de las vacunas Covid.

La tercera pista es que los médicos rara vez informan de los efectos adversos. Cuando la gente se pone realmente enferma o muere después de recibir una vacuna, los médicos lo atribuyen a cualquier cosa menos a las vacunas. Así ha sido durante años. Cualquiera que se pregunte en voz alta si las vacunas Covid u otras inyecciones causan daños es inmediatamente tachado de "antivacunas" y "anticiencia". Esto trae consecuencias que ponen en peligro la carrera de los profesionales de la salud.

Y, por supuesto, además hay una gran presión para seguir el impulso de vacunar a miles de millones de personas en el menor tiempo posible.

***

Así que en eso estamos hoy. Sólo en Ontario se han administrado más de medio millón de dosis de la vacuna. La prisa está en vacunar a los 15 millones de personas en la provincia para septiembre. Y los principales medios de comunicación piden a gritos que se acelere aún más.

Todo esto se suma a la escasa probabilidad de que los funcionarios nos digan la verdad sobre cuántas personas están enfermando o muriendo a causa de las vacunas.

Así que tendremos que resolver el misterio nosotros mismos.

Acabo de enterarme de que una organización llamada VaxxTracker se ha puesto manos a la obra. El sitio web de la organización dice que

"proporcionan a los que han recibido alguna vacuna un lugar seguro para informar de los efectos secundarios negativos y ayudar a los desarrolladores mientras trabajan para perfeccionarla. El sitio web VaxxTracker actúa de forma independiente de todos los grupos gubernamentales, farmacéuticos o de presión. Representamos a los que ya han recibido o a los que están pensando en vacunarse".

Quizás con esfuerzos colectivos como éste podamos sacar a la luz las verdaderas estadísticas.



Rosemary Frei, con una maestría en biología molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Calgary, se conviertió en escritora freelance. Durante los 22 años siguientes fue escritora y periodista sobre medicina. Pasó a principios del 2016 a dedicarse por completo al activismo independiente y al periodismo de investigación. Su sitio web es RosemaryFrei.ca. En este vídeo ella misma cuenta (en inglés) lo del artículo:



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